sábado, 22 de marzo de 2014

INVISIBLES

La vibración de una simple nota puede ser convertida en melodía por el eco. Reverberar en la sustancia de los días, batir el néctar del instinto y hacerlo palabra.

Palabras que con el tiempo pueden llegar a ser silencio, como palabras escritas con tinta invisible clavadas a la piel con puñales afilados por la piedra del sentimiento.

Para llegar al significado de la palabra, antes tienes que quitarle la piel a cuchillo, mondarla y despellejar la grafía hasta llegar al núcleo de la emoción que contiene.

Palabras colgadas en hilos invisibles al sol de la noche.

Libros abiertos al papel acribillado por la larga indiferencia, que fueron escritos con las manos desnudas empapadas en la tinta de la lucidez o la locura.

Literatura abierta en canal hasta destripar la noche y extraer su azúcar.

La literatura no es una, sino dos.
Es una feroz dualidad.
Siempre lo fue.

Nosotros
somos Invisibles,
atravesados por la palabra
y unidos por un hilo de tinta
subterráneo,

un camino de sombra hecha de luz de penumbra
donde nuestras letras apenas dejan huella
hasta perderse.

Nosotros
estamos perdidos
en nuestra invisibilidad

aun así caminamos la media luz
deshilachando el alma
para dejar un rastro hacia el laberinto
donde se cierren los caminos

o quizá se abran…



viernes, 7 de marzo de 2014

EL CONTORNO NÍTIDO DE LAS SOMBRAS

Sílabas dichas con el silencio de los dedos,
con el adiós marcado en la piel de los labios,
los mismos que te besaron con amor  y con rencor
—a partes iguales—,
como los gritos y las caricias que escondimos
bajo la alfombra,
aquella noche que esperamos la luna
y sin embargo no salió.

Fue cuando la rabia me llenó por dentro,
como si un demonio colérico
revolviera en los cajones del alma
buscando el arma cargada de odios
que guardo en su interior.

Fue cuando el desdén se hizo metálico y vibrante,
tan frío como las miradas de hielo
que nos atravesaron la espalda,
cuando supimos que el mundo se había parado
al haberse roto su eje.

Silencios escritos con la saliva de los remordimientos,
con los pesares colgados en el desván del olvido,
donde hacinamos las templanzas y los deseos,
desordenados,
como las ideas y las ambiciones que dimos entonces por muertas,
aquella noche que esperamos el amor
y sin embargo no llegó.

Fue cuando tu sombra perdió nitidez
hasta desaparecer,
como un barco que naufraga
en un punto que no aparece en los mapas.



Foto: José G. Cordonié