domingo, 22 de diciembre de 2013

CANCIÓN TRISTE DEL AVISPERO SONANDO A 78 RPM.

A veces camino la ruina del recuerdo con signos de admiración congelados en un silbido. Recuerdo haber trepado el azúcar de las noches y escarbado su hiel hasta romperme las uñas. Recuerdo haber saboreado la temprana ambición de ser libre sin notar la tirantez de las esposas de la vida asida a las muñecas. Recuerdo haber amado a la cíclope luz de los sueños antes de saber que lo hacía despierto. Recuerdo haber sentido el ritmo de la música de los días golpeando asimétrica en mi pecho. Y el olor del abrazo íntimo de la abierta nostalgia antes de tener recuerdos.

Recuerdo haber trazado mapas de viajes al deseo antes de comprender que vivía dentro de un avispero. Y que no éramos más que esclavos ante el séquito de la Abeja Reina, donde no cabía rebeldía o sumisión. Recuerdo haber querido abrir un grito sin haber sentido todavía que mi boca estaba cosida. Recuerdo haber tenido la sensación de comerme la lengua del mundo antes de comprender que no eran más que huellas descosidas por el camino del alma.

El alma cosida con puntadas del hilo de la confusión,
desgarrada por los dientes afilados de los perros de la vida,
el revólver de la indignación cargado por si hay que disparar.

Aunque las balas no les maten,
aunque tras sus máscaras sean invisibles
abejas revoloteando para llenarse los bolsillos de la miel del panal,

que construimos a golpe del látigo de su codicia.



De mi poemario inédito Poemas de la Luz Eléctrica
Foto: José G. Cordonié / Autorretrato

viernes, 20 de diciembre de 2013

61-49 CROSS ROAD


(Clarksdale, Mississippi, cruce de las carreteras 61 y 49)

Llora el Diablo en el cruce de caminos;
ni la magia de los versos,
ni las escalas pentatónicas
sirven ya para el trueque por mi alma.

Mi alma fue cremosa
como la espuma de una Guinness,
sus dedos fueron afilados
como las mentiras que me hirieron
cuando el mundo giraba,
cuando el mundo giró
hasta convertir el horizonte en sólo desierto;

entonces el amor era como un mal trago de whisky,
entonces el dolor era como un espiritoso despertar
sin abrir los ojos,
sin cerrar la mirada,
sin esperar la lluvia que coraje pudiera traer
para deshacer los malos recuerdos en vino.

Si hubiera tenido alma, ya la hubiera vendido.

La sombra del Diablo en el cruce de caminos
avanza,
y el cielo es oro donde se une con la tierra
amarga,
cuando la soledad es más que nunca inquietante
y asonada,
como el sueño feliz que sabe que no se ha de cumplir
jamás,

como los lamentos que me envuelven
hasta asfixiarme,
lentamente.

Aún muy lentamente.




De mi poemario inédito Poemas de Luz Eléctrica
Foto: José G. Cordonié

sábado, 14 de diciembre de 2013

SI AUN ESTOY MUERTO

   Sí, Yo
he visto esa gran
sombra negra acercarse
inclinándose aún más  hacia ti,
una sombra que se hincha en sangre
  alargada como el tiempo en la noche,
la  que atraviesa el tiempo
y la luz y  la noche,
y es de luz creciente
como el ansia blanca
encontrada en la piel
que hoy se expande
 y así poder llegar a ti,
a dentro de tu cuerpo
que crece en deseo,
aún es más ardiente
que  el fuego eterno
o el calor del infierno
cuando sale a buscar
leña para arder almas
 junto a los sueños rotos.
 Esto siempre ha sido así,
Siempre de igual manera
Lo sé. Y yo Lo supe antes
que el vino y toda la dulzura
te llenaran hasta dejarte saciada,
hasta el amanecer que te extasió en luz
con la mirada ida del loco inflamado en tu lecho,
perdido como las noches perdidas en la primera luz del alba,
como aquel perro borracho sin olfato y sin sentido de orientación
que hizo de su casa el mundo y reventó su orina para marcar territorio,
blanco y grumoso soy, como ese líquido que abandono ahora dentro ti
    o como el montón de pesadillas que olvidé en la baba de la almohada
en el amanecer tardío en aquella        casa destruida por las bombas.
             Si  yo estoy muerto. Si  estoy         Si aún yo estoy muerto.

De mi poemario inédito Los Cantos del Inframundo

ESTO NO ES UNA PUTA NOVELA NEGRA

¡Qué jodido resulta publicar un libro!

Ya no me refiero al hecho de publicar,qué es realmente jodido, sino a todo lo que conlleva. Placeres y aflicciones encerrados en la sombra de un puño, que se agita.

A veces pienso en el ciclo del boquerón: nacer, crecer, reproducirse, morir... Este ciclo es casi idéntico para muchas de las cosas que conocemos, incluso para los libros.

Mi novela 26 [Veintiséis] empieza ahora ese ciclo. Nació hace apenas dos semanas y empieza a crecer...Se abre el camino, como un pentagrama sujeto entre los postes de luz eléctrica que acompañan el sendero, y sobre él se abrazan o ahorcan las notas de esta melodía...

Pasos entre el polvo... letras apretadas en imposible caligrafía... una novela negra narrada en espiral, como un blues que avanza hacia la parte más fría de la punta de los dedos, al rasgar la guitarra, al hacer vibrar las cuerdas..

armónicos... escalas pentatónicas... el sonido de un revólver cuando se vuelve furia y deja silencio tras el eco de su detonación.Nueva Orleáns está a un solo paso. Tiene la calma de un pensamiento severo. La tensión de una noche húmeda en una cama prestada. La sensación metálica de un pensamiento que nunca te abandona, aunque lo desees.

Camino Nueva Orleáns.
Camino Madrid.
Camino La Coruña.
Atravieso la vida de unas calles a otras...

Más pasos en el polvo... dejando una estela invisible que se estremece cada vez que echo la vista atrás.

Y luego estás tú, lector, escribiendo mi novela con tu vista, al juntar sus letras, al hacerla vibrar en tu mente, aunque sólo sea un instante... para mí es eterno.

Esto es una parte de la casualidad. Tú y yo. Cara a cara por la casualidad.

26 [Veintiséis] ahí está, atravesando la incógnita de un camino en el que no se ve el horizonte...

ESTO NO ES UNA PUTA NOVELA NEGRA.







  
Dibujo: José G. Cordonié