viernes, 22 de marzo de 2013

DEXTROANFETAMINA BLUES


Ese viento helado bajó hasta nuestra alcoba,
“A veces me siento como un ángel vestido de diablo”
—nos dijo—,
mientras partíamos el amor con las manos,
mientras compartíamos el miedo con los ojos.

La luna me iluminó como una anfetamina en la noche,
con dos leviatanes y un bufón desordenando por dentro
las señales de los sentidos
que llegaron a encender o a fundir la bombilla...

El viento llegó colérico y rayado,
cuando en los ojos reflejabas paraísos artificiales
—falsos y letales—,
como deseos encerrados en un bote de Dexedrinas.

Nos besamos en la oscuridad,
en una carrera en zigzag sobre un filamento metálico
que transmitía electricidad a nuestras ansias
en el ámbar templado de la noche.

Después te marchaste,
con la sensación de nadar en aceite hirviendo,
dejando una sombra desadaptativa
en un sueño profundo y prolongado;
sin luz.





Poema de mi Poemario inédito "Los Cantos del Inframundo"
Dibujo: José G. Cordonié

sábado, 9 de marzo de 2013

ROCK AND ROLL EN UN VASO CON HIELO


Tengo la noche corriendo en mis venas,
Como un ácido que me atravesara
Dejando al revés mis cinco sentidos

Bebo la oscuridad de un solo trago,
Y arranco el eco de la soledad
soltando una nota desafinada.

La noche está para hacerme soñar.
El sueño es la consciencia de la noche,
El recuerdo de sentirme yo mismo.

Caigo en la espiral de un sueño profundo,
donde la palabra mide el silencio
con los latidos de la sinrazón.

Y sueño... Y sueño... Y sueño...  sueño...
El veneno de la noche en mi mente.

Hay rock and roll en un vaso con hielo
y ella bailando y sonriendo ante mí
con las manos abiertas al deseo.

Lanza la noche contra la pared
haciéndola estallar en mil pedazos.
Y cada fragmento es un recuerdo.

La luna nos sonríe desde el cielo,
con la sonrisa torcida y creciente,
como nuestros labios cuando se tocan.

Bailando entre las sombras del olvido,
siento el pulso de la noche en la boca,
como masticar nitroglicerina.

Y aunque yo sé que esto solo es un sueño,
vivo despierto la noche a su lado,
esperando no despertar jamás.

Y caigo sobre recuerdos futuros,
y sobre realidades inventadas.
Sobre sueños nunca jamás soñados.

Sueño... Y sueño... Y sueño... Y sueño...
con beber el corazón de sus sueños
hasta saciar la sed de estar despierto.



Fotografía: "José G. Cordonié. Un escritor con dos huevos".
Autor: Demián Ortiz (Babel Estudio), del libro de fotografía "Perdidos".