viernes, 20 de marzo de 2015

DIGRECIÓN # 5 "¿SUEÑAN LOS VENDEDORES DE CRECEPELO CON OVEJAS HINCHABLES?"

Bebo cerveza y fumo cigarrillos.

Paseo la noche de los tiempos fumando las semillas de la cólera. Veo muertos a mí alrededor. Por las calles caminan muchos muertos, aunque ellos aún no lo sepan. Me refiero a que viven sin saber que ya están muertos. La ciudad es una arteria obstruida de mierda. Una alcantarilla de donde ya se han escapado hasta las putas ratas; sólo seguimos en pie los que caminamos pensando que esto es vida. Que vivimos.

Yo no soy feliz porque la Felicidad no existe. Si existiera, sí lo sería. Alguien me dijo una vez que no es importante ser feliz, sino que el rumbo de los pasos señale en la brújula del sinsentido de la vida siempre hacia la Felicidad.

No soy feliz. Pero acumulo un buen puñado de momentos de dicha. Eso bien lo saben los que mejor me conocen. Igual que saben que si la Felicidad existiese yo sería feliz.

Atravieso el tiempo de la noche haciendo equilibrio en el bordillo del acantilado de la ira. La rabia encerrada en mis puños. Y el cigarrillo colgado en los labios, liado con las hebras de la locura.

Bebo cerveza y fumo cigarrillos.

Ahora pienso que nunca miro hacia atrás. Hacia los recuerdos. Que siempre llevo la mirada hacia adelante, hacia el instante que está a punto de empezar. Si mirara hacia atrás, estoy seguro de que pensaría que mejor hubiera sido ser vendedor de crecepelo. En esta sociedad hay mucho vendedor de crecepelo y mucho boy-scout. A veces confundo la realidad con toda la mierda que nos echan a través de la ventana de la televisión. Pienso que esa es la vida que estamos viviendo, que tenemos almas de plástico y mentes programadas para la frustración de los sentidos. Mundo artificial. Células sintéticas. Silicona. Látex. Química del pensamiento. Me han querido enseñar el camino. Xanax,  Tranxilium, Lexatin, Noctamid, Oxazepam, Haloperidol, Diazepan, Olanzapina. Pero mi camino esta trazado en los surcos de mi cerebro, como un mapa imposible hacia lo insólito. Ahora ya sé que, sin duda, hubiera sido mejor ser vendedor de crecepelo y soñar con ovejas hinchables, de esta manera pasaría más desapercibido.


Y llegar a las cincuenta cervezas y fundir los plomos del mundo de un eructo.


3 comentarios:

  1. demasiado boy-scout suelto, bien lo sabes

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  2. Con la decisión firme y bien orientado no se pierde el camino. Ya alguien dijo "la vida es eso que nos pasas mientras estamos ocupados en otras cosas"
    Bravo el escrito y bravo tú!!

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