viernes, 7 de marzo de 2014

EL CONTORNO NÍTIDO DE LAS SOMBRAS

Sílabas dichas con el silencio de los dedos,
con el adiós marcado en la piel de los labios,
los mismos que te besaron con amor  y con rencor
—a partes iguales—,
como los gritos y las caricias que escondimos
bajo la alfombra,
aquella noche que esperamos la luna
y sin embargo no salió.

Fue cuando la rabia me llenó por dentro,
como si un demonio colérico
revolviera en los cajones del alma
buscando el arma cargada de odios
que guardo en su interior.

Fue cuando el desdén se hizo metálico y vibrante,
tan frío como las miradas de hielo
que nos atravesaron la espalda,
cuando supimos que el mundo se había parado
al haberse roto su eje.

Silencios escritos con la saliva de los remordimientos,
con los pesares colgados en el desván del olvido,
donde hacinamos las templanzas y los deseos,
desordenados,
como las ideas y las ambiciones que dimos entonces por muertas,
aquella noche que esperamos el amor
y sin embargo no llegó.

Fue cuando tu sombra perdió nitidez
hasta desaparecer,
como un barco que naufraga
en un punto que no aparece en los mapas.



Foto: José G. Cordonié

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