viernes, 20 de diciembre de 2013

61-49 CROSS ROAD


(Clarksdale, Mississippi, cruce de las carreteras 61 y 49)

Llora el Diablo en el cruce de caminos;
ni la magia de los versos,
ni las escalas pentatónicas
sirven ya para el trueque por mi alma.

Mi alma fue cremosa
como la espuma de una Guinness,
sus dedos fueron afilados
como las mentiras que me hirieron
cuando el mundo giraba,
cuando el mundo giró
hasta convertir el horizonte en sólo desierto;

entonces el amor era como un mal trago de whisky,
entonces el dolor era como un espiritoso despertar
sin abrir los ojos,
sin cerrar la mirada,
sin esperar la lluvia que coraje pudiera traer
para deshacer los malos recuerdos en vino.

Si hubiera tenido alma, ya la hubiera vendido.

La sombra del Diablo en el cruce de caminos
avanza,
y el cielo es oro donde se une con la tierra
amarga,
cuando la soledad es más que nunca inquietante
y asonada,
como el sueño feliz que sabe que no se ha de cumplir
jamás,

como los lamentos que me envuelven
hasta asfixiarme,
lentamente.

Aún muy lentamente.




De mi poemario inédito Poemas de Luz Eléctrica
Foto: José G. Cordonié

2 comentarios:

  1. Leer este poema mientras se escucha a Bobby Bland; simplemente la puta hostia.

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  2. Bravo José!! Sigues llegando al alma en derecho y vertiendo las palabras como lava caliente!!

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