lunes, 16 de septiembre de 2013

ESPERPENTO

Tras colocar en orden mi  universo
en un equilibrio medido, 
he modelado tu cuerpo con el barro del sentimiento;

en la boca una línea que se curva,
en los ojos espacio abierto,
en el vientre silencio llano,
en el pubis hebras de azafrán.

He inyectado en tus venas 
la tinta de las palabras que mueven
del corazón al último músculo en ritmo pausado y lento.

En tu corazón he trazado a mano alzada
una silueta de humo y sombra, 
de niebla ocre que te envuelva
en la tormenta de deseo que me revienta.

Me he desbordado en sombras proyectadas en negro
por la habitación donde avanzo mi desesperación
hasta el esperpento, 
------ que me dobla en dos----------,
en una una herejía contra mí mismo,
de manos blancas y de alma negra,
para arrancarme la carcoma de los días pasados
que en la memoria poza en charcos
de silencio
            y hastío
                      y locura.

He desatado mi furia tras desabrocharme la piel
y dejar salir mi adentro
para perderme en esta cólera que trago a grandes dosis
de sueños muertos.

La ruina de aquellos días queda en sepia,
como una imagen antigua tras un disparo
sobre una emulsión de cobre
con una lenta velocidad de obturación.

En la decadencia del eco de tu voz
persigo cómo se apaga en mi memoria,
opaca y escabrosa,
la sombra de tus días,
que se extiende en mi vida

como una curva hacia la Nada.


Fotografía: José G. Cordonié

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