martes, 23 de abril de 2013

GRAFÍA DEL SUEÑO Y DEL ABISMO



La casa parece un jardín insólito,
y la noche entra todavía tímida,
un abismo en el ojo de la mente,
como el sueño que agarro y que reviento
para tratar de continuar soñando.


La noche es esquiva y es diminuta,
Es tibia, efímera y mal encarada.


Su sonrisa es en cambio interminable,
como el tacto de su piel en mis dedos,
y su sabor en la piel de mis labios,
que crece sobre mí hasta lo exquisito,
hasta sentirme eterno en un segundo.


La casa es como un jardín infinito.
Y la noche no llega a asomarse.


La casa es un jardín de mil objetos,
es mezcla de ficción y realidades,
donde los sueños pueden ser trazados
con el Arte comprimido en sus manos,
sobre la vida como un lienzo en blanco.


Su mirada decide que me quede,
y sus palabras dicen que me vaya.


Me marcho con la sonrisa colgada,
etéreo hacia el abismo de la noche,
mientras una leona y una perra
aúllan hacia una luna creciente.







Fotografía: "Naturaleza muerta en la cocina de mi casa de La Coruña" / José G. Cordonié

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