viernes, 22 de marzo de 2013

DEXTROANFETAMINA BLUES


Ese viento helado bajó hasta nuestra alcoba,
“A veces me siento como un ángel vestido de diablo”
—nos dijo—,
mientras partíamos el amor con las manos,
mientras compartíamos el miedo con los ojos.

La luna me iluminó como una anfetamina en la noche,
con dos leviatanes y un bufón desordenando por dentro
las señales de los sentidos
que llegaron a encender o a fundir la bombilla...

El viento llegó colérico y rayado,
cuando en los ojos reflejabas paraísos artificiales
—falsos y letales—,
como deseos encerrados en un bote de Dexedrinas.

Nos besamos en la oscuridad,
en una carrera en zigzag sobre un filamento metálico
que transmitía electricidad a nuestras ansias
en el ámbar templado de la noche.

Después te marchaste,
con la sensación de nadar en aceite hirviendo,
dejando una sombra desadaptativa
en un sueño profundo y prolongado;
sin luz.





Poema de mi Poemario inédito "Los Cantos del Inframundo"
Dibujo: José G. Cordonié

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