lunes, 30 de julio de 2012

Pixies 33 ⅓: olas de mutilación



¿Qué cojones ha pasado aquí?


El 17 de abril de 1989 sale a la luz Doolittle, el tercer disco de Pixies, y funde los plomos del planeta música para traer una nueva luz de penumbra y distorsión una vez que se le vuelve a dar al interruptor. ¿Quién es el que enciende y apaga la luz? El principal causante es Charles Thompson, más conocido por sus alter-ego Black Francis o Frank Black, que ha vuelto a amartillar el percutor de sus seis cuerdas para disparar al aire las imágenes simbolistas y surrealistas de sus canciones, acompañado en la trastienda de su carnicería sonora por Joe Santiago, Kim Deal y David Lovering. 

Cabalgamos el pánico en la noche de los sonidos del disco mientras la aguja atraviesa el pellejo del vinilo para entrar directa en la vena de la melodía, de la distorsión, del encogimiento acústico, de las palabras escritas con cal viva sobre los sentimientos. La sangre golpea fuerte en el interior del cuerpo. Lo recorre con violencia inusitada, con la prisa de apretar contra la espalda de la realidad cotidiana una nueva realidad. Tal vez una profecía. Quizá el caos o el apocalipsis. Oímos el disco y nuestra realidad hace aguas. Tememos hundirnos y achicamos con ambas manos la embarcación donde derivan nuestras calamidades para tratar de sacarlas a flote y ponerlas a secar al sol. Una vez secas serán menos calamitosas –pensamos-. Incluso puedan metamorfosearse en fortunas y bienestares. Quién sabe. La voz me habla de abusadores, de denigradores, de mujeres dominadas o violentadas, de alimento para vampiros, de escenas bíblicas, de sexo, de olas de mutilación… Esto es rock. Tú y yo lo sabemos. Y seguro que no somos los únicos en conocer que este disco es de lo mejor que se ha hecho en los últimos tiempos, que ha dejado huella y que ha marcado el rastro a otros muchos artistas; los influenciados y los imitadores.


Hasta nuestro pueblo, El Laberinto Visceral, ha llegado ahora un libro que habla de este disco. Lo hace un tal Ben Sisario, un periodista curtido en diversas batallas en prestigiosas revistas musicales, que en esta ocasión aprovechó un viaje por Oregón con Thompson para preguntarle sobre el qué, el por qué y el cómo. Y hace este librillo curioso y encantador: Doolittle.

A la canalla le gusta la colección donde se edita. 33. Pocos títulos de momento, pero los publicados no tienen desperdicio. Exile On Main Street. Highway 61 Revisited. Discos míticos que nunca dejarán de estar presentes, porque están dentro de esa otra dimensión sonora que seguirá durante millones de ciclos girando en nuestras mentes y en nuestros oídos por siempre jamás.

¡¡ La Canalla queremos más!!

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